viernes, 6 de noviembre de 2015

Rascismo y control sobre los inmigrantes

Una crisis humanitaria, ¿Necesita estás medidas?



Parece que la desmedida constante emitida por acciones en donde las cuales no exista ninguna penalización nos conlleva a que:

Las matanzas racistas o los asesinatos de afroamericanos cometidos por policías en Estados, y la impunidad que les favorece, al igual que las estadísticas que señalan claramente la desigualdad, no solo en lo socioeconómico sino en el trato que la propia justicia de la superpotencia da a las minorías étnicas, no son casos aislados sino una constante.

En ese marco de discriminación racial se encuentra también el desprecio del sector más conservador de Estados Unidos, compuesto por blancos, fundamentalistas religiosos y afiliados al Partido Republicano, hacia los inmigrantes, principalmente hacia los latinos.
Si alguna duda existe al respecto, basta observar el inusitado crecimiento de la preferencia electoral de los eventuales votantes republicanos hacia el multimillonario Donald Trump tras insultar a los inmigrantes mexicanos, calificándolos de “violadores” y “asesinos”. Obviamente lo de “mexicanos” engloba a todos los inmigrantes latinos.
Incluso antes de lanzar su candidatura se creía que candidatos como Jeb Bush –hijo y hermano de expresidentes— sería el preferido de los derechistas republicanos, pero junto a los demás aspirantes fue inmediatamente superado por el disruptivo Trump, que ha hecho del extremismo confrontativo su, hasta ahora, exitosa estrategia de campaña.
Eso, y todas las acciones extremistas adoptadas contra los inmigrantes en varios estados de la unión americana, al igual que la obstrucción en el congreso estadounidense de las medidas de alivio decretadas por el presidente Obama, son una muestra evidente de que tanto el racismo como el falso temor a quienes son diferentes –ya sea por el color de su piel, sus costumbres, o el idioma que usan— son una realidad incuestionable en el Estados Unidos de hoy.




Y es que en el fondo, mucha de la animadversión hacia el propio presidente Barack Hussein Obama –a quien los extremistas estadounidenses consideran un “comunista”, “musulmán”, cuestionando hasta su nacionalidad y boicoteando su accionar en el congreso, ahora controlado por los republicanos— quizás no es porque sea un liberal demócrata, sino porque es el primer afrodescendiente que se convirtió en inquilino de la Casa Blanca.

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